Lo que la empresa hace (y lo que no hace) en los dos primeros días define el destino legal del caso. Guía práctica del triage inicial.

Cuando una denuncia sensible llega, la organización entra en la ventana más determinante de todo el caso: las primeras 48 horas. En ese lapso la evidencia todavía existe, las versiones todavía no se alinean y los plazos legales apenas empiezan a correr. Lo que se haga o se deje de hacer ahí condicionará todo lo demás.
Una vara simple para autoevaluarse: si un inspector, un juez o el comité de la matriz revisara mañana lo hecho en estas 48 horas, ¿encontraría un proceso documentado con criterios y responsables, o una cadena de correos improvisados? Todo el modelo de IEC está construido alrededor de esa ventana: toda denuncia remitida queda clasificada, evaluada y con ruta firmada por un investigador en un máximo de 48 horas hábiles. No porque la velocidad luzca bien, sino porque en esos dos días se gana o se pierde el caso.
Entre la denuncia y la determinación pasan semanas. Lo que la empresa hace en ese intervalo puede salvar el caso o convertirlo en una demanda de represalia. Los criterios para decidirlo.
Una de cada tres denuncias llega sin nombre. Descartarlas es ilegal en varias jurisdicciones y peligroso en todas. Cómo evaluarlas, qué se puede hacer con ellas y cuándo la falta de identidad sí limita el caso.
Estructura, orden de testigos y registro confiable: lo que separa un testimonio útil de uno que no resiste revisión.
Treinta minutos con la dirección de la firma, sin costo: revisamos su situación contra lo que la ley ya exige.
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