El reporte es el único documento que sobrevive al caso. Las ocho secciones que debe tener, en qué orden, y las tres frases que más expedientes hunden en un tribunal.

Meses después de cerrado el caso, cuando los testigos ya no recuerdan y el investigador quizá ya no está, un abogado ajeno abrirá el reporte y decidirá si la empresa actuó bien. Ese lector es para quien se escribe. Un buen reporte no cuenta una historia: permite verificarla.
"Se acreditó que hubo acoso": conclusión sin camino. "El testigo fue creíble": valoración sin criterio expresado. "Se recomienda el despido": el investigador invadiendo la decisión del empleador. Cada una convierte al investigador en parte y al reporte en opinión.
La trazabilidad. Cada hecho acreditado remite a un anexo: acta de entrevista numerada, documento con fecha de recepción, captura con origen verificado. Si un lector no puede ir del hallazgo a la evidencia en un salto, el reporte narra pero no prueba. Y en un tribunal, narrar no basta.
Un despido justificado con expediente débil es una demanda perdida por adelantado.
La mayoría de las empresas protege a quien denuncia durante el caso y lo olvida después. Cómo se ve una represalia en la práctica, por qué es tan difícil de defender y qué vigilar los seis meses siguientes.
Chile convirtió la investigación de acoso en un procedimiento con reloj. Lo que la Dirección del Trabajo ha corregido desde agosto de 2024, y las cinco fallas que siguen viciando expedientes.
Treinta minutos con la dirección de la firma, sin costo: revisamos su situación contra lo que la ley ya exige.
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